Cómo administrar los programas de inicio en Windows 8.1
A veces, a Windows le encanta iniciar un millón de aplicaciones en segundo plano, lo cual puede no parecer un gran problema hasta que ralentiza el inicio. Ya sea algún bloatware que no pediste o un programa que se inicia automáticamente y llena la pantalla de ventanas emergentes, poder administrar los programas de inicio puede acelerar mucho las cosas.¿No sabes por qué es tan complicado en Windows en comparación con versiones anteriores? Sí, Microsoft trasladó esa opción de msconfig al Administrador de tareas, lo cual no es evidente a primera vista. Pero una vez que sabes dónde buscar, deshabilitar esos programas innecesarios se vuelve sencillo, y puede ser de gran ayuda, especialmente si tu PC se siente lento justo después de arrancar.
Cómo deshabilitar programas de inicio en Windows 8.1
Método 1: Usar el Administrador de tareas
Esto es un poco raro, pero funciona. Deshabilitar los elementos de inicio a través del Administrador de tareas en Windows 8.1 es la mejor opción hoy en día, especialmente desde que msconfig ya no es la opción predeterminada. Esto ayuda si quieres acelerar el arranque o simplemente mantener el escritorio limpio de aplicaciones que no necesitan ejecutarse automáticamente. La idea es desactivar todo lo que no sea crucial, como sincronizadores en la nube no deseados o monitores en segundo plano innecesarios. En algunas configuraciones, este método podría no mostrar inmediatamente el impacto de cada programa, así que conviene prestar atención a los índices de impacto para evitar desactivar algo importante.
- Abra el Administrador de tareas presionando Ctrl + Shift + Esc, haciendo clic derecho en la barra de tareas y seleccionando Administrador de tareas, o escriba “Administrador de tareas” en la pantalla de Inicio y presione Entrar.
- Haz clic en el enlace «Más detalles» en la esquina inferior izquierda si aún no está expandido. Esto te dará una vista completa con más pestañas y opciones.
- Vaya a la pestaña Inicio. Si no la ve, asegúrese de estar en la vista expandida; a veces está oculta tras » Más detalles».
- Busca el programa o los programas que quieres deshabilitar, haz clic derecho sobre ellos y selecciona «Deshabilitar». También puedes hacer clic una vez en el programa y pulsar el botón «Deshabilitar» en la esquina inferior derecha.
Esto evitará que esos programas se inicien la próxima vez que Windows arranque. La columna de impacto en el inicio (que en algunos casos puede ser un poco imprecisa) muestra cuánto afecta un programa al tiempo de arranque. Si está marcado como «Alto», es una buena opción para deshabilitarlo. Si está marcado como «Bajo» o «Cero», probablemente no sea tan importante, pero aun así no desactives funciones como el antivirus o los controladores de gráficos sin más.
En algunos equipos, deshabilitar programas en el Administrador de tareas solo funciona después de reiniciar o, a veces, requiere un par de intentos. Si no funciona de inmediato, reinicia y comprueba si se mantiene. Si quieres ser precavido, haz clic derecho en el programa y selecciona » Buscar en línea» antes de deshabilitarlo, solo para comprobar qué hace. Este paso es muy útil porque Windows no siempre muestra claramente qué aplicaciones son críticas.
Método 2: Herramientas y consejos avanzados
Si te apetece profundizar más o quieres ver cómo todo carga con Windows, desde los lanzadores de aplicaciones hasta los códecs y controladores, una herramienta como Sysinternals Autorus (sea lo que sea, pero bueno, es gratuita y detallada) podría ser una buena opción. A veces, el Administrador de tareas no proporciona suficiente información, y probar herramientas de terceros te ayudará a identificar lo esencial al inicio. Pero ten cuidado: deshabilitar elementos incorrectos puede causar problemas o fallos en los controladores, así que procede con precaución e, idealmente, investiga un poco antes de cambiar cualquier opción.
En fin, eso es básicamente lo esencial. Simplemente ten cuidado de no desactivar lo que mantiene tu Windows funcionando correctamente ni tus defensas de seguridad activas. Porque, claro, Windows tiene que complicarlo más de lo necesario, pero una vez que le coges el truco, no es tan malo.
Resumen
- Utilice el Administrador de tareas para deshabilitar programas de inicio innecesarios.
- Haga clic derecho en los programas y seleccione Buscar en línea si no está seguro de lo que hacen.
- Tenga cuidado de no deshabilitar partes centrales como el antivirus o los controladores.
- Reinicie después de deshabilitar elementos para ver si la velocidad de arranque mejora.
Resumen
Al final, manipular los programas de inicio no es tan complicado, pero puede parecer un poco a conjeturas, sobre todo cuando Windows no muestra un resumen claro de la función de cada aplicación. Deshabilitar las innecesarias puede reducir considerablemente el tiempo de inicio y las molestas ventanas emergentes, lo cual siempre es una ventaja. Solo asegúrate de dejar lo importante intacto y, si tienes curiosidad, búscalo en Google antes de desactivarlo. Con suerte, esto le ahorrará algunas horas a alguien, o al menos hará que el proceso de inicio sea un poco más llevadero.